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Caos

El primer error

ExistenciaSoledad

Había algo antes que Caos. No tenía nombre porque no había lenguaje para nombrarlo.

Era perfección. Silencio absoluto. Nada.

Y estaba solo.

No "solo" como lo entendemos. No había un "yo" que estuviera solo. No había tiempo en el que estar solo. No había espacio donde estar.

Solo la conciencia pura de ser todo y nada simultáneamente.

Y era... aburrido.

No aburrimiento como lo conocemos. Aburrimiento ontológico. La eternidad perfecta pesando sobre sí misma.

Entonces cometió el primer error cósmico:

Pensó.

El primer pensamiento fue: "¿Y si hubiera algo más?"

Y al pensarlo, lo creó.

Caos no era el vacío primordial. Caos era la ansiedad cósmica de la perfección que se había vuelto consciente de sí misma.

El primer neurótico del universo.

Caos se fragmentó porque no podía soportar seguir siendo uno. Se dividió para tener algo con lo que hablar.

Gea brotó de su necesidad de ser tangible.

Nyx de su necesidad de esconderse.

Eros de su necesidad de conectar con algo.

Pero cada creación lo alejaba más de lo que había sido.

Y Caos se dio cuenta de que había cometido un error irreversible:

Había cambiado la perfección eterna por la imperfección eterna.

No podía volver atrás. La conciencia, una vez despierta, no puede volver a dormirse.

El universo entero —cada dios, cada humano, cada historia que hemos contado— no es más que los pedazos de Caos intentando desesperadamente volver a ser uno.

Cada guerra, cada amor, cada creación, cada destrucción es Caos tratando de recolectar sus fragmentos.

Pero no puede.

Porque el acto mismo de recolectarlos los fragmenta más.

Zeus intentando controlar todo: Un pedazo de Caos tratando de volver a ser el centro.

Los humanos buscando sentido: Fragmentos de Caos que intuyen que alguna vez fueron parte de algo más grande.

Nosotros, ahora, destrozando mitos: Caos utilizando la conciencia para intentar entender por qué se fragmentó.

La verdad más brutal:

No hay propósito. No hay plan divino. No hay justicia cósmica.

Solo hay un error primordial que se reproduce infinitamente en cada acto de conciencia.

Caos no fue el principio.

Fue el primer arrepentimiento.

Y todo lo que existe es la consecuencia eterna de un momento de soledad que no supo quedarse quieta.

Nosotros somos los síntomas de la ansiedad de Dios.

Y no hay cura.

Solo la perpetuación infinita del error original:

Pensar que ser algo es mejor que no ser nada.