🏠 Inicio
Cuentos
📜 Ver todos los cuentos 🌀 Momo 🐚 Eco 🦉 Metis
Recursos
🧠 Métodos 📘 Manuales
Explorar
💀 Caídos 💬 Opinión 🌱 Origen
← Los Caídos

Cronos

El primer miedo

MiedoProfecía

Cronos se volvió loco por poder y se comió a sus hijos.

Esa era la historia oficial.

Cronos tenía mil años cuando su padre le susurró la profecía que destruiría su cordura.

Urano no murió cuando Cronos lo castró.

Se quedó ahí, desangrándose, riéndose.

—¿Crees que has ganado? —le dijo a Cronos mientras agonizaba—. ¿Crees que ahora serás libre?

Cronos no respondió. Estaba demasiado ocupado celebrando.

—Uno de tus hijos —Urano escupió sangre—. Uno de tus hijos hará contigo exactamente lo que tú acabas de hacer conmigo.

—Estás mintiendo.

—El tiempo es un círculo, hijo. Y tú acabas de entrar en él. Cada día que vivas será esperando el día en que te maten.

Urano murió riéndose.

Cronos se quedó con las palabras envenenándole la mente.

Al principio lo ignoró. Se casó con Rea. Gobernó el mundo. Fue feliz.

Hasta que Rea quedó embarazada.

La primera noche que sintió al bebé moverse en el vientre de su esposa, Cronos no pudo dormir.

¿Y si es verdad?

¿Y si este niño crece para matarme?

¿Y si cada sonrisa, cada abrazo, cada "te quiero papá" es mentira?

Cuando nació Hestia, Cronos la miró a los ojos.

Eran los ojos de un bebé. Inocentes. Necesitados.

Pero Cronos vio algo más: Los ojos de su futuro asesino.

—No puedo —le dijo a Rea—. No puedo criarla sabiendo que me va a matar.

—¡Es un bebé!

—Yo también fui un bebé —respondió Cronos—. Y maté a mi padre.

Se tragó a Hestia entera.

No por hambre. No por maldad.

Por terror.

Cada hijo que nacía era una nueva cuenta regresiva hacia su muerte.

Demeter, Hera, Hades, Poseidón... Uno por uno, se los comía.

No porque quisiera matarlos.

Porque no podía vivir sabiendo que algún día lo matarían.

Rea lloraba. Le suplicaba.

—¡Puedes cambiar el destino! ¡Puedes ser diferente!

Pero Cronos había entendido algo terrible:

No puedes amar genuinamente a alguien que sabes que va a traicionarte.

No puedes criar con cariño a tu propio verdugo.

Y no puedes ser un buen padre cuando cada día que pasa es un día menos que te queda de vida.

Cuando Rea le dio la piedra envuelta en lugar de Zeus, Cronos se la tragó sin mirar.

Porque ya no veía a sus hijos.

Solo veía amenazas con sus caras.

Años después, cuando Zeus lo derrotó, Cronos no se sorprendió.

Mientras caía al Tártaro, solo pensó:

Al menos ya no tengo que seguir esperando.

Al menos ya pasó.

Cronos no se comió a sus hijos por maldad.

Se los comió porque el miedo al futuro había matado su capacidad de vivir el presente.

Y porque había confundido protegerse con destruir lo que amaba.

El primer tirano no fue un monstruo.

Fue un padre aterrorizado por la paternidad.